Animales parlanchines

Por Santiago Benjumea • 19 May, 2009 • Sección: AGUIJONES PARA EL DEBATE

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Suele decirse que lo genuinamente humano es la consciencia de si mismo. Y que ésta, y todo el pensamiento, se basa en el lenguaje. ¿ Hasta que punto los fenómenos del lenguaje, lo que en nuestro ámbito llamamos “conducta verbal”, sigue las leyes del aprendizaje que guian al resto de las demás conductas? ¿Hasta que punto son necesarios nuevos “paquetes de principios” o “funciones nuevas” para explicar la conducta verbal de los humanos?. ¿Hasta que punto, defender esto último es caer en una forma de antropocentrismo?. ¿Cual es el efecto o función que la conducta verbal ejerce sobre el resto del comportamiento?

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5 comentarios »

  1. Hola Santiago,

    Particularmente, me fascina el tema de la definición de conceptos y por ello quería dar mi punto de vista sobre este tema en particular. A mi parecer, aquello a lo que nosotros, los seres humanos, nos referimos cuando hablamos de conducta verbal es a la emisión de sonidos con significados (y reglas de lenguaje) que pueden ser entendidos por el que los recibe (pudiendo ser uno mismo, a lo que llamaríamos pensamiento); de igual forma llamaremos conducta verbal si dichos sonidos tienen la categoría de “idioma” (de esta forma cuando oímos hablar en chino sabemos que eso es lenguaje auqnue no nos enteremos de nada). Pero (y aquí prosigo con preguntas para el debate) ¿poseen los animales unos patrones de conducta establecidos, con reglas y significados, a los que pudiéramos llamar “idioma”?. Cuando los bebés emiten sus primeros balbuceos y son interpretados correctamente por los padres ¿podemos llamar a eso lenguaje?

    Saludos.

  2. Hoy precisamente discutíamos algo parecido en Pensamiento y Lenguaje (o más bien yo lo intentaba). Yo creo que es precisamente el lenguaje lo que nos hace diferentes, que es lo que nos da eso que dicen de “el ser humano es el único animal racional” -racional respecto a su historia de contingencias xD-. Es lo que nos permite socializar, y a partir de ahí creo que llega todo lo que somos.

  3. He estado pensando ultimamente mucho en el tema del lengaje, la conciencia, lo que nos hace humanos y qué es lo que nos ha hecho ser la especie tan peculiar que somos. Recuerdo que una vez, en una clase de psicología fisiológica, empezamos a debatir sobre el tema de qué es lo que nos diferencia del resto de los animales. La posición del profesor era más bien la de conseguir un “ni idea” por parte de la clase. Se empezó a decir cosas como “la razón, la inteligencia, la conciencia” y demás términos que, según cómo se mire, pueden ser observados también en animales en el laboratorio.

    En mi opinión, hay una brecha obvia entre los humanos y el resto de animales: la capacidad de modificar el entorno. Por muy sofisicada que sea la arquitectura de los túneles de hormigas, ninguna otra especie ha logrado modificar tanto su entorno como el ser humano en toda la historia de la vida en la Tierra, que ya es decir.

    Creo que la razón de que hayamos conseguido esto (no entro a debatir si es algo positivo o negativo) es que podemos aprender de lo que han hecho otras personas de manera, ya no sólo vicaria, cosa que compartimos con otros primates y mas especies, si no de una manera totalmente simbólica. No hace falta que veamos como alguien hace algo para comprenderlo y aprender de ello, con que entendamos la regla que podamos seguir al respecto podemos avanzar a partir de ahí. Esto es algo obviamente asociado al lenguaje como capacidad de control del comportamiento mediante estímulos discriminativos arbitrariamente elegidos. Pero la pregunta de qué vino antes, si el huevo o la gallina, sigo creyendo que es relevante. ¿Cómo se ha producido el aprendizaje y transimisión de esta increíblemente compleja red de relaciones entre comportamientos que hemos llamado lenguaje? Lo que creo que podría ayudarnos a contestar esta pregunta es intentar conseguir algo parecido en distintas especies, cosa que ya se está haciendo como en el laboratorio de tokyo con el chimpancé Ai. ¿Qué pasaría si una especie empezara a desarrollar un complejo sistema de comunicación heredable culturalmente? creo que muy probablemente empezaríamos a poder “hablar” con ellos y descubrir que ese mismo proceso les haría “creer” que tienen cosas como “mentes”, “almas” y demás, antes de que desarrollaran (o les enseñáramos, jejeje) una ciencia de su propio comportamiento verbal.

    No sé, he escrito así un poco como se me ha ido viniendo a la cabeza pero creo que mi opinión sobre el lenguaje, la conducta verbal y demás se resume diciendo que gran parte de la historia de contingencias de reforzamiento responsable de tan compleja conducta está en un pasado remoto y sin registro fósil.

    Una pena.

  4. En el anterior mensaje dije que se está investigando con el chimpancé Ai en la universidad de Tokyo. En realidad es en la universidad de Kyoto. Estos japos y sus nombres… Es broma, soy un otaku como el que más.

    Podéis ver cosas de esta investigación en este enlace:

    http://www.pri.kyoto-u.ac.jp/ai/index-E.htm

  5. Desde el punto de vista de un analista del comportamiento animal, creo que en general mucha gente ajena al tema, incluso dentro de la propia carrera de Psicología, lo aborda con un cierto sesgo.

    Cuando se habla forma amplia de explicar un comportamiento como el lenguaje, tendemos a pensar en una teoría que explique toda su complejidad, que es lo que nos han enseñado que deben hacer las ciencias.

    Quizás por este motivo nos centramos en sólo una parte del problema, que es el lenguaje de un humano adulto (preferentemente occidental) con todas sus capacidades cognitivas desarrolladas e inmerso en una comunidad lingüística altamente organizada. Si a continuación comparamos este lenguaje con el comportamiento que se observa en otros animales no humanos en su medio natural, las diferencias parecen inabarcables.

    Pero además este sesgo no se limita a la descripción de los comportamientos observados en distintas especies, sino que también alterará los propios conceptos que utilizamos. Si por definición entendemos el lenguaje como “reglas” “significados” “idioma”, “gramática”, “razonamiento”, etc. esos conceptos, derivados de analizar sólo una parte del problema, nos resultarán inútiles al tratar de aplicarlos al comportamiento animal y confirmarán el sesgo de partida.

    Si actuamos así, es fácil que se nos pase por alto que existen términos medios que acercan unos y otros extremos. Por una parte, el aprendizaje del lenguaje sigue necesariamente toda una serie de pasos graduales desde lo más simple a lo más complicado; y por otra, los resultados de los experimentos en los que se expone a animales no humanos a situaciones de aprendizaje similares a las de los niños que aprenden a hablar, como algunas que se han mencionado, son cada vez más sorprendentes.

    En resumen, si nos centramos sólo en el producto terminado, las diferencias serán muy llamativas y apenas nos permitirán margen para una comparación productiva.

    Saludos

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