Cerebro y conducta

Por Santiago Benjumea • 27 Feb, 2009 • Sección: AGUIJONES PARA EL DEBATE

cerebro

Una de las cosas que me llama la atención es la creciente fascinación que la neurociencia y la psicobiología tiene para los alumnos de la facultad de Psicología. Sin lugar a dudas es una temática apasionante, y tal como señalaba Gerardo en un comentario a otro de nuestros “aguijones”, hay un creciente interés incluso entre los conductistas actuales por las redes neurales y el sistema nervioso. La década del cerebro…la década de la conducta…¿Qué pasó con la caja negra? ¿Tanto se ha abierto que hoy nos permite explicar el comportamiento complejo de cualquier ser humano? ¿Es conveniente dedicar tanto tiempo y esfuerzo, por parte de los psicólogos, al estudio de estas temáticas, aparcando otras materias? ¿Qué pasa con el reduccionismo, la delimitación de los niveles de análisis biológico y psicológico y esas cosas?.

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26 comentarios »

  1. Entiendo que el propio Skinner cuestionó la caja negra: “The organism is, of course, not empty, and it cannot be adequately treated simply as a black box, but we must carefully distinguish between what is known about what is inside and what is merely inferred” (Skinner 1974, 233). El análisis conductual y la neurociencia son disciplinas distintas, y poseen diferentes niveles de análisis, pero el diálogo entre las ciencias me parece necesario y útil. Resulta objetable la mera especulación de causas internas (lo que Skinner llamó el “sistema nervioso conceptual”), y el reduccionismo de lo psicológico a lo neural (considerar a los eventos fisiológicos como causa iniciadora y dejar de lado el estudio de las contingencias), pero no es eso lo que hacen los conductistas interesados en dialogar con las neurociencias, por ej., Donahoe, Palmer, Barnes-Holmes (y de hecho, tampoco lo hacen muchos investigadores cognitivos). No encuentro que sea objetable la complementación entre analistas de conducta y neurocientíficos, y entiendo que Skinner tampoco lo objetaba: “The physiologist of the future will tell us all that can be known about what is happening inside the behaving organism. His account will be an important advance over a behavior analysis, because the latter is necessarily “historical”–that is to say, it is confined to functional relations showing temporal gaps. Something is done today which affects the behavior of the organism tomorrow. No matter how clearly that fact can be established, a step is missing, and we must wait for the physiologist to supply it. He will be able to show how an organism is changed when exposed to contingencies of reinforcement and why the changed organism then behaves in a different way, possibly at a much later date. What he discovers cannot invalidate the laws of a science of behavior, but it will make the picture of human action more nearly complete.” (Skinner 1974, 236-237)

  2. Con el debido respeto a la investigación neurofisiológica que en ese nivel seguro que tiene utilidad, lo que quisiera saber es que pinta tanto empeño en la búsqueda de causas específicas, concretas, únicas, de la conducta en una sola variable, en este caso en el cerebro. La conducta es relación, mejor dicho interacción de un organísmo con su medio, y por tanto, y como poco multicausada.
    Dicho esto, claro que estar triste u orgasmando puede tener correlatos en el cerebro, seguro que los tiene, pero también subir por la escalera, mascar chicle o dar saltitos cuando la vejiga de la orina esta a rebosar. Esas activaciones del cerebro, en sí mismas ¿qué aportan al estudio de la conducta?

  3. Creo que el comentario de Gerardo va muy bien encaminado, tanto en lo que se refiere a la legitimidad de la colaboración interdisciplinar como en el origen de los recelos de los analistas del comportamiento hacia los que quieren “abrir la caja negra”.

    Respecto al primer punto, todas las ciencias se relacionan con las que están por encima y por debajo de su nivel de análisis. Existen disciplinas “de intersección” entre niveles, como la química-física o la bioquímica que relacionan variables de un nivel con las de otro y que no suponen ningún problema en las ciencias consolidadas. Sería una excepción extraña que la Psicología tuviera que mantenerse aislada de la Biología, y habría que explicar los motivos. En cuanto a su utilidad, personalmente creo que está fuera de toda duda. Los que hemos trabajado en investigación básica no tenemos ningún problema en poner el tema de la “utilidad” en un segundo plano. El conocimiento por sí mismo es un objetivo en la investigación básica, ya se realice en un nivel de análisis o en una intersección entre niveles. Otros se dedicarán a ver si lo descubierto es útil o no.

    Sin embargo, hacer una analogía con el resto de las ciencias naturales encierra una trampa, y es que en ellas las cuestiones conceptuales generan muchos menos problemas que en Psicología, y me atrevería a decir que por ahí vienen todos los recelos de los analistas de conducta. Los fisicoquímicos tienen muy claro lo que estudian cuando ponen en relación una magnitud física (p. ej. un campo electromagnético) con una variable química (p. ej. la estructura tridimensional de una molécula orgánica). Pero las variables y constructos que se utilizan en neurociencia, por citar un campo de intersección, suelen estar contaminadas de la confusión conceptual que envuelve a una parte importante de la psicología, por lo que están sujetas, y con razón, a las mismas críticas que hace el AEC a este tipo de psicología. Con el matiz de que además, existe una tendencia en estas investigaciones a interiorizar las causas del comportamiento e ignorar el papel del ambiente o de la historia de aprendizaje de los sujetos. Por supuesto estoy generalizando mucho, pero sin dudar que existan buenas investigaciones en este nivel, creo que históricamente la mayoría ha ido por ese camino.

    En mi opinión, esta mezcla tiene los elementos necersarios para “enganchar” a muchos estudiantes, como dice Santiago. Une perfectamente la respetabilidad científica de la biología con la sensación de estar llegando a las “causas últimas” – vía reduccionismo – y con el prejuicio cultural de que el comportamiento se origina en el interior de la mente, ahora mente/cerebro.

  4. Oh, no he podido evitar sentirme un poquito aludida por este aguijón, Santiago. Dos o tres cosas.

    Un psicólogo no tiene por qué ser analista de la conducta. Me parece muy bien que haya análisis de la conducta, incluso lo considero lo único válido para estudiar la conducta, sin embargo, no entiendo el por qué ese odio a los psicobiólogos (neurocientíficos, fisiólogos, como gustéis). Estudian los correlatos y las influencias que la conducta o el ambiente tienen en el sistema nervioso. Después de tres años rodeada de psicobiólogos, no he escuchado a ni uno hablar del SNC como causa de la conducta, ni como consecuencia, simplemente se ha trabajado en manipular variables para observar su implicación en la conducta. ¿que vosotros decís que no tiene que ver con el análisis de al conducta y no os aporta nada? me parece muy bien, quizás sea un problema de miras, quizás es que reducir la psicología al análisis de la conducta sea un mini error. Si como vosotros mismos reconocéis, es importante estudiar el SNC… ¿qué problema tenéis? no lo consideréis análisis de la conducta, pero ¿por qué no psicología? ¿qué otra rama se debería ocupar entonces de eso?

    Estoy totalmente de acuerdo en que son dos niveles de análisis diferente pero… ¿por qué no estudiar los dos?

  5. Alexandra, con tu permiso, pero creo que cuando preguntas “Si como vosotros mismos reconocéis, es importante estudiar el SNC… ¿qué problema tenéis? no lo consideréis análisis de la conducta, pero ¿por qué no psicología? ¿qué otra rama se debería ocupar entonces de eso?” la respuesta es fisiología. Pero fisiología pura y dura, la que se encuentra en otra licenciatura totalmente distinta. La psicología, creo que por definición es el estudio científico del comportamiento de los seres humanos. Con lo cual ahí no entra el sistema nervioso, que sí entraría, supongo, en la definición de fisiología, o de medicina.

    El problema no creo que sea la fisiología, sino el estudiar fisiología en psicología. Yo, desde mi experiencia (que he de decir que no es mucha) creo que es muy importante estudiar el SNC, pero no creo que nosotros seamos los más indicados para hacerlo. Si no, también deberíamos estudiar economía (por ejemplo), que también es muy importante, pero el hecho de que haya carreras distintas supongo que será para que cada persona se especialice en algo. Y los que quieran estudiar el SNC creo que no es lo oportuno que se metan en psicología, ya que, como dije, hay carreras que sí se dedican a ello, y con mucha más profundización que nosotros.

    Un dato curioso es la cantidad de asignaturas de biología o referidas a ella que tengo yo en mi guía del estudiante, pero que pocas (ninguna) asignaturas de psicología tiene mi mejor amiga, que estudia biología, en su guía del estudiante. Da que pensar, y yo creo que el tema apunta a que la desorganización que hay dentro de la psicología está tan desordenado que admite casi cualquier cosa, pero en cambio la biología dura está bien definida y sabe que su campo no es el nuestro ¿por qué el nuestro sí ha de englobar el suyo?

    Saludos cordiales.

  6. Creo que esta cuestión resulta difícil de abordar ya que se entremezclan varios aspectos.

    Por un lado está el hecho de que, al menos en España, todas las facultades de psicología incluyen varias asiganturas obligatorias relacionadas con la fisiología en sus planes de estudio. Esto dá a entender a los alumnos que van a comenzar sus estudios (al menos así me ocurrió a mí), que la fisiología debía ser muy importante para conocer por qué las personas somos como somos, nos comportamos como nos comporamos, por qué nuestra mente funciona así… o cualquier otra idea que un principiante en psicología tenga sobre esta materia. Esto ya puede crear en los alumnos de primero ciertas ideas o quizá incluso prejucios sobre qué es psicología.

    Por otro lado, cuando los alumnos de primero, al menos en Sevilla, comienzan a dar asignaturas como “Atención y Percepción”, “Memoria” o “Motivación y Emoción”, la idea de que la psicología desde determinadas perspectivas no son más que especulaciones y metáforas va aumentando en el ambiente. El estudio del cerebro, un estudio científico y serio, puede incluso destacar más en comparación con estas otras aproximaciones. Esto unido a que aún queda mucho por descubrir sobre este magnífico órgano, pero que ya hay camino recorrido, puede despertar interés en muchos alumnos, sobretodo los interesados en la investigación.

    Y claro, hasta aquí no parece haber gran problema. El problema aparece cuando nos hacemos la pregunta de: ¿cuál es el objeto de estudio de la psicología? ¿qué entendemos por psicología? ¿El estudio del cerebro? ¿El estudio de la conducta? ¿El de las cogniciones? Mi opinión al respecto es que es importante avanzar en el estudio del cerebro, por qué no, y que es importante establecer redes entre diferentes niveles de análisis. La psicobiologia es un puente que construimos entre estas dos disciplinas, y debe haber personas que trabajen en ese puente, pero la psicología no puede verse reducida al estudio del cerebro o a la psicobiología, al igual que la química no puede verse reducida a la química-física.

    Y el estudio de la fisiología y de los correlatos puede aportar datos interesantes y ayudarnos a comprender mejor ciertos fenómenos, pero con respecto a los correlatos entre metáforas sobre esquemas mentales y zonas cerebrales… permíteme, Alexandra, que me halle excéptica. De todos modos, creo que esta información complementa y puede ayudar, siempre que no se pierda de vista que el objeto de estudio es la conducta.

    Por cierto, para acabar… Lo último que he escuchado en una clase sobre el conductismo es que niega los procesos psicológicos superiores, que niega la existencia de procesos internos… y que, por supuesto, es sectario.

  7. Hablando de las asignaturas relacionadas con la biología en la carrera de psicología, siempre me ha parecido desproporcionada la cantidad de asignaturas relacionadas con la estructura y función del sistema nervioso. No tanto en términos absolutos, ahí no voy a entrar a valorarlo, pero sí en relación al tiempo dedicado (en mi plan de estudios ninguno) a explicar y hacer énfasis en la teoría de la evolución y el proceso de evolución humana. Puestos a incluir contenidos relacionados con la biología, creo que encajaría igual de bien o mejor con la psicología una asignatura o asignaturas dedicadas a explicar de dónde venimos, los mecanismos de la evolución, el proceso de hominización y ese tipo de cosas. Quizás una asignatura así ayudaría a que los psicólogos tuviesen más los pies en el suelo. En contraste, me llama la atención el poco énfasis que se hace sobre este tema en las asignaturas sobre el SNC, si acaso de forma marginal, al menos en mi experiencia.

    Saludos

  8. creo que que la ciencia avanza, y que los psicologos no podemos ser indiferentes frente a el desarrollo de la misma, lo que quiero decir, es que la psicologia y en especial, el analisis experimental de la conducta, debe fortalecer mas la manipulacion de variables neurobiologicas para tener una comprension global(aunque de forma muy pretensiosa) del comportamiento humano, si se desea ser un buen cientifico de la conducta, se deben abandonar toda clase de prejuicios, ya que este no contribuye para la causa cientifica ni para los analistas de la conducta, ni para los neurocientificos
    gracias

  9. Saludos. Coincido plenamente con el razonamiento del amigo Jesús: “todas las ciencias se relacionan con las que están por encima y por debajo de su nivel de análisis… Sería una excepción extraña que la Psicología tuviera que mantenerse aislada de la Biología…”. Y también con la frase de César: “si se desea ser un buen cientifico de la conducta, se deben abandonar toda clase de prejuicios”.
    En efecto, sin necesidad de reducir la explicación conductual a la neurofisiológica, se debe tener en cuenta que el factor biológico si es relevante en la suma de variables que engloba el objeto de estudio de la psicología (ciencia “bisagra”, como sabemos). Esto es, dado que la interacción individuo-ambiente comprende tanto aspectos biológicos como sociales, no está mal especificar en detalle e investigar a profundidad los elementos de tales aspectos. La comprensión máxima de estas relaciones esclarecerá en el caso neurológico de qué manera se enlaza el organismo con las otras variables y funciones de la ecuación comportamental, y también de qué manera puede servir para un mejor manejo de la modificación de conducta.
    El hecho es que el conocido principio de parsimonia tiene que ser bien llevado en este asunto, para situar debidamente los planos. Creo que un nivel de confusión es inevitable en los comienzos de toda exploración inter o transdisciplinaria, pues aunque los estudios neurofisiológicos y genéticos ya son de larga data, se han relacionado poco hasta ahora con la ciencia de la conducta. Según recordamos, fuera de los trabajos empíricos y conceptuales de Olds y Milner, Lashley, Hebb y algunos más recientes contados con los dedos de la mano, casi no existe nada.

  10. Tres argumentos a favor de una mayor conexión entre análisis conductual y neurociencia:
    (1) Donahoe (2001) señala que la selección natural de Darwin sólo fue aceptada luego de 70 años, cuando se descubrieron los mecanismos genéticos subyacentes, y argumenta que la selección por consecuencias de Skinner también podría requerir del descubrimiento de los mecanismos neurales subyacentes para persuadir a la comunidad científica en general (y no sólo a la minoría analítico-conductual). El interés en los mecanismos neurales no implica aceptar el reduccionismo, porque se mantiene la distinción entre el todo y las partes (entre el proceso de interacción organismo-entorno y los distintos eventos fisiológicos que lo componen), en forma análoga a lo que ocurre entre el proceso de selección natural y los mecanismos genéticos.
    (2) Barnes Holmes (2003) propone que el estudio de eventos fisiológicos también debe ser incorporado en el análisis conductual como un evento conductual en sí mismo. Un analista conductual podría medir la descarga de dopamina como una clase de respuesta contingente a la ingesta de comida, y en ese caso, el evento fisiológico no se analiza en un nivel químico sino en un nivel conductual (como una clase de respuesta contingente a una consecuencia).
    (3) Skinner (1988) propuso que la distinción entre conducta pública y encubierta no es ontológica sino únicamente de acesibilidad, y que no hay razón para negar a los eventos neurales el status de conducta cuando se analizan sus relaciones funcionales: “If action is not reached, no muscle responses are involved. I see no reason why we should not also call the action of efferent nerves behavior if no muscular response is needed for reinforcement. That may occur in the thinking that retreats beyond the point at which muscular action can be detected” (Catania & Harnad, 1988, p. 485). La complementación entre análisis conductual y la neurociencia podría entonces avanzar el estudio de las conductas encubiertas (percibir, pensar, imaginar, soñar), ya que los cambios neurales son la única topografía detectable de esas conductas, y la detección de la topografía es necesaria para someter a análisis experimental las hipótesis funcionales.

  11. 100% de acuerdo con el comentario de Gerardo.

  12. bien, tema interesante, tanto tu punto de vista como el estudio de la actividad del cerebro en su relacion con la conducta, por cierto nada de malo tiene, puesto que los psicologos describimos estudiamos y predecimos la conducta a partir de lo observable, y estos avances de las neurociencias o como sea que les prefieran llamar nos ayudan a notar que lo estamos haciendo bien, la metodologia si funciona por si a alguien le quedaba algo que dudar, coincidimos con sus descubrimientos, el echo de que nos ayamos limitado a estudiar solo a lo observable no significa que nos neguemos a lo nuevo observable, ahora podemos ver mas, por citar algun ejemplo: aunque existen varios instrumentos para medir u observar indicadores de estres, hoy en dia con tomas del cerebro se obtiene la misma respuesta ahora lo hacemos mas rapido, algo pasa en nuestro organismo siempre que nos comportamos y eso es seguro, nos basamos por lo normal en la conducta manifiesta pero,… no es la unica evidencia, es la evidencia de la que se a podido echar mano desde hace tanto tiempo y hoy que la tecnologia nos permite observar que lo estamos haciendo bien, me llena de orgullo saberme psicologo. no estoy ni estare en contra de estos estudio que nos ayudan a demostrar desde una observacion mas profunda todos los procesos por los que pasa nuestro organismo y cuando nosotros obserbamos una serie de elementos que nos indican X cosa en un organismo y la ciencia ve mas al fondo en el organismo y nos dice “MIRA QUE BIEN PSICOLOGO ES VERDAD AQUI SE VE ESTA PARTE DEL CEREBRO QUE SE RELACIONA CON TAL CUAL COSA Y SI ESO QUE HAS DICHO SI PASA ASI” entonces decimos termina la discucion. Antes de que la tecnologia lograra observarlo nosotros ya estabamos interviniendo y desarrollando nuestra propia tecnologia. De cualquier forma es solo mi punto de vista y hacepto cualquier critica de la indole que sea. gracias por dedicar tiempo a leer esta humilde opinion y todas sus criticas sean bienvenidas. muchas gracias por este espacio. atte: un orgulloso psicologo.

  13. Hola Gerardo,
    ¿Podrías facilitarme la referencia bibliográfica completa de Barnes Holmes (2003) en la que se propone el análisis conductual de los eventos fisiológicos?
    Muchas gracias.

  14. Hola,

    No soy Gerardo, pro tenía la referencia a mano:

    For the Radical Behaviorist Biological Events are not Biological and Public Events are not Public.Full Text Available Barnes-Holmes, Dermot; Behavior and Philosophy, Vol 31, 2003. pp. 145-150

    http://www.behavior.org/journals_bp/2003/15Barnes-Holmes.pdf

    Saludos

  15. Por cierto, después de leerlo recomiendo, como complemento, el artículo de Françoise Tonneau:

    Tonneau, F. (2005) Antirealist Arguments in Behavior Analysis, Behavior and Philosophy, 33, 55-65.

    http://www.behavior.org/journals_bp/2005/4_TonneauFinal.pdf

    Saludos

  16. Hola Jesús,
    Muchas gracias por la referencia.
    Saludos.

  17. Hola, me gustaría preguntar en qué libro puedo consultar las estrategias, los premios y castigos para la modificación de la conducta que han sido utilizados con la ingesta de alimentos. Muchas gracias.

  18. Hay que tratar de no enamorarse ciegamente de una teoria, con esto me refiero a una teoria psicologica y ampliar nuestra mente para ver cual es la mejor para CURAR a un determinadoi individuo y no insistir con una terapia que no de avances . Hay gente q se encamina por el psicoanalisis por cuestiones subjetivas y por que le es mas agradable y la eligio sin ser objetivo SI SE QUIERE AYUDAR hay que comenzar a ser mas objetivos y aunque nos duela cambiar de posicion eso si, si a vos te interesa curar a una persona con problemas mentales o ayudar a la humanidad que eso quede claro.

  19. Hola Lucrecia,

    Por lo general, los conductistas no nos “enamoramos” de una teoría, sino de una metodología: la de comprobar empíricamente si los tratamientos / intervenciones, etc. funcionan y porqué.
    Comprobar y replicar los tratamientos, y utilizar únicamente tratamientos contrastados y basados en la evidencia es la mejor garantía para ayudar, así que en lugar de llamarlo “enamoramiento” (en el sentido de capricho irracional que se desprende de tu comentario), yo lo llamaría deber ético.

  20. Lucrecia las ONG ayudan a la humanidad, los psicólogos cambian o intentan cambiar conductas que son problemáticas para un individuo. Y suponiendo que el objetivo clave del psicólogo sea ayudar a los demás, no serviría de nada hacerlo con teorías sin fiabilidad ni objetividad, ni tampoco serviría de nada usar técnicas simplemente porque al psicólogo de turno le resultaba agradable.

  21. Hola Lucrecia
    “…para ver cual es la mejor [teoría] para CURAR a un determinadoi individuo y no insistir con una terapia que no de avances”. Infiero que nos estás hablando sobre ensayo y error en cuanto a las posibilidades de que un tratamiento tenga éxito terapéutico independientemente de su postura epistémica. Eso es relativamente cierto, después de todo LO QUE FUNCIONA, FUNCIONA. Sin embargo los que nos dedicamos al análisis conductual científico preferimos no utilizar el vocablo “curar” para referirnos al cambio terapéutico del comportamiento; el modelo médico (curar enfermedades) aplicado a la psicología nos desvía un tanto de nuestros propósitos ya que no consideramos a las conductas “patológicas” como enfermedades propiamente, sino como comportamientos disfuncionales susceptibles de cambio hacia la funcionalidad personal y social.
    Considero cierto lo que apunta Jesús, en cuanto a que no nos enamoramos de alguna teoría, sino que más bien le damos más crédito a la que mejor responde y funciona según nuestras expectativas. Por ejemplo, yo preferiría decir que una persona es alcohólica porque está viviendo en un ambiente que refuerza tal comportamiento de manera constante, que a decir que tal persona es alcohólica porque tiene un complejo de Edipo no resuelto. “Ambiente” y “Edipo” son conceptos centrales en dos teorías diametralmente diferentes, el conductismo y el psicoanálisis; sin embargo no estoy “enamorado” del conductismo, sencillamente encuentro mayor probabilidad de cambio conductual en el sujeto alcohólico que se somete a intervención conductista que a si se sometiese a intervención psicoanalítica.
    Cuestión de eficacia y rigidez metodológica.

  22. Hola Alexandra,
    Yo creo que el “objetivo clave del psicólogo” es el cambio en el comportamiento de las personas; independientemente de que se trate de pacientes, alumnos, trabajadores, etc. . Más que “ayudar” nos ocupamos de hacer cambios en las contingencias que están asociadas al repertorio comportamental de la gente, de una manera objetiva, permanente y fiable.
    Pero las personas también cambian con otras intervenciones como la cultura, la política y demás maneras “existenciales” en las que estamos inmersos. Lo que nos diferencia es el método y la epistemología, la teoría de la ciencia psicológica en la que confiamos.

  23. Eduardo, completamente de acuerdo con todo lo que has puesto. Con “ayudar a los demás” simplemente quería explicarle a Lucrecia que si ese fuera el objetivo del psicólogo (que para mí no lo es para nada) siempre sería mejor hacerlo con teorías contrastadas. (Da gusto hablar con científicos del comportamiento).

  24. Hola Alexandra,
    Cuando veo psicólogos convertidos en “ayudadores”, “facilitadores”, “renacedores” y demás calificativos que los alejan de la ciencia conductual, me acuerdo de una expresión de Skinner: “El grado de elogio es inversamente proporcional a la claridad de las causas de su conducta”.

  25. Leo ahora, en la más reciente publicación de la revista Science, un artículo de Greg Miller llamado: ” Is Pharma Running Out of Brainy Ideas?” (http://www.sciencemag.org/cgi/content/short/329/5991/502). Ahí se describe un poco el aparente desinterés de grandes farmacéuticas que han recortado el presupuesto para la investigación y desarrollo de medicamentos para las “enfermedades mentales” como depresión, ansiedad, trastorno bipolar y dolor. Aparentemente, y en palabras de uno de los Jefes Ejecutivos de estas compañías, “la probabilidad de éxito es relativamente baja, y el costo para obtener éxito es desproporcionadamente alto”.
    El artículo habla también de la escacez de ideas y la nula esperanza que esto deja en la “transformación en el tratamiento de las enfermedades mentales”, entre otras cosas.

    La neurociencia, que parecía ofrecer una solución en el desarrollo de drogas que “curan” las “enfermedades mentales”, ahora se convierte en un riesgo muy alto para las farmacéuticas… a fin de cuentas parece que no da los resultados esperados.

  26. Gonzalo, escribes:
    “La neurociencia, que parecía ofrecer una solución en el desarrollo de drogas que “curan” las “enfermedades mentales”, ahora se convierte en un riesgo muy alto para las farmacéuticas… a fin de cuentas parece que no da los resultados esperados.”

    Pienso que el control químico de la conducta es sólo una variable independiente entre tantas otras que controlan el comportamiento calificado de “enfermedad mental”. Lástima que la industria farmacéutica y la neurociencia patrocinante descalifiquen tanto el análisis conductual…

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