¿Qué es Conducta?
Por Andrés García • 21 Feb, 2009 • Sección: AGUIJONES PARA EL DEBATE
Cuando desde el AEC se utiliza este término, se refiere a cualquier actividad que realice un organismo. Como se puede deducir fácilmente, en esta definición tienen cabida tanto las conductas simples como las complejas, las que se producen en un momento temporal muy concreto y las que se extienden en el tiempo, las conductas públicas y las conductas privadas, las que necesitan del aprendizaje previo de otras conductas y las que no lo necesitan, … y otras muchas subdivisiones que pudiéramos realizar.








Hola,
Cuando un corazón está contrayéndose y dilatándose dentro de un organismo, ¿está desarrollando una actividad? ¿Es esta actividad una conducta? ¿Es posible “enseñar” al corazón a alterar su ritmo?
Si conducta es cualquier actividad que realice un organismo, entonces la actividad cardiovascular que realizan los organismos dotados de sistema cardiovascular será conducta, ¿no es así?
Me parece excelente esta definición.
Viendo la foto y pensando en actividad, desde el conductismo se diría que “la natación” no es conducta pero sí lo es “nadar”.
Mi pregunta para Andrés:
Como analistas de conducta, si como tales analizamos la conducta, la cual es nuestro objeto de estudio y la cual es la actividad (cualquiera) que un organismo realiza, entonces ¿estudiamos el nadar?
¿Significaría eso que podría considerarse conductas inconscientes?
Como he sido preguntado directamente, te responderé que para mí claro que nadar es una conducta y, como tal, susceptible de ser estudiada.
Nadar es conducta, soñar es conducta, latir es conducta, de la misma forma que lo es tocar una tecla con la nariz. En mi opinión, la definición de Andrés es completamente precisa y acertada: “cualquier actividad que realice un organismo”, con sistema nervioso, añadiría yo, pero eso es otra discusión.
Me da la impresión que el problema es la sensación de vértigo que producen estas definiciones tan abiertas, que parece que engloban cualquier fenómeno, a pesar de que nuestra intuición nos dice que el ruido que hacen nuestra tripas no es lo mismo que cuando “decido” el canal de televisión que voy a ver.
Creo que una buena forma de evitar ese “vértigo” es tener en cuenta dos distinciones muy importantes:
A) Todo lo que hacemos es conducta, sí, pero existe comportamiento respondiente (como el parpadeo o el aumento de tasa cardíaca) y comportamiento operante (como cuando al encender la tele lo hacemos seleccionando la Sexta y no TeleMadrid, teniendo en cuenta lo que para nosotros es reforzante y nuestra experiencia pasada con dichos canales).
B) Topografía no es igual a función. Dos conductas pueden diferenciarse mucho físicamente (como no aparecer por casa o llegar con un ramo de flores) pero ser funcionalmente análogas (evitar los gritos de nuestra parienta). Nuestro objetivo como psicólogos es identificar los mecanismos que explican el establecimiento de esas relaciones funcionales, independientemente de la topografía que tengan.
Muy bien Vicente. Sin embargo, ¿es necesaria la presencia del sistema nervioso para que un organismo se comporte? ¿Acaso no se comportan las amebas, por ejemplo?
Concuerdo contigo con lo del “vértigo” que para algunos produce estas definiciones, no es fácil asimilar aquello del conductismo radical. Acuérdate que Skinner tenía muy pocos amigos, dentro y fuera de la psicología. Y es muy raro encontrar estudiosos de la ciencia de la conducta que entiendan y asuman este punto de vista, que pienso es el más serio de toda la gama de “conductismos” disponibles en el mercado de la psicología “científica”.
Un saludo.
Al comentario de Vicente Pérez.
¿Cómo se pueden tener en cuenta esas dos distinciones , epecialmente si como dices son “muy importantes”?.
¿Habrá que hacer un catálogo universal de comportamiento respondiente?. No se tome como trivialidad esto que voy a escribir por favor : El parpadeo de Marujita Díaz o el de Chaplin por poner un ejemplo , son conductas respondientes u operantes?. ¿Significa que la “diferencia” es labor (conducta al fin) del observador de la conducta de otro?. …
No sé, me parece excesiva simplificación lo de las distinciones para evitar el “vértigo”. Antes bien, creo que me empieza a entrar otro vértigo mayor.
Salus
Gracias por las explicaciones.
Creo que ciertamente estudiamos cosas distintas.
Como analista de conducta que me considero, no estudio la actividad de nadar. Para mí eso no es conducta. Es una respuesta como pueda ser otra.
Se señala por otro lado que la topografía no es igual a función. Yo estudio relaciones funcionales, las cuales incluyen objetos de estímulo y respuesta y funciones de estímulo y respuesta.
En ellas entiendo la conducta como relación, no como actividad.
Lo que me resulta curioso es que por un lado se defienden las respuestas como “conductas” y a la vez se señala que la topografía no es igual a función.
Para que se me entienda, si me piden que estudie la conducta de nadar, diría que le pregunten a un entrenador de natación no a un analista de conducta.
Andrés, ¿qué estudiamos más bien, el nadar o la relación-es funcional-es que se establece o pudiera establecerse por ello?
Hablando del ejemplo de topografía que propone Vicente, no aparecer por casa o llegar con un ramo de flores, convendrás que es un mal ejemplo de funcionalidad análoga. En el primer caso hablaríamos de un proceso de evitación y en el segundo de una operante a la espera de una consecuencia diferente a los gritos. En el primer caso tenemos un ejemplo de procastinación (que tanto le gusta estudiar a Malott) que evita (o pudiera evitar) la aparición de una consecuencia. En el segundo caso podemos tener un ejemplo de castigo, reforzamiento negativo, etc. pero no un proceso de evitación.
De todos modos, si hay dudas, pongámoslo en práctica o preguntemos a “la parienta” si le parece lo mismo.
Yendo a la última frase de Vicente:
“Nuestro objetivo como psicólogos es identificar los mecanismos que explican el establecimiento de esas relaciones funcionales, independientemente de la topografía que tengan”
¿pero no decíamos que estudiabamos el nadar?
¿Somos capaces de ver la incongruencia de decir que estudiamos actividades como el nadar?
¿Sómos capaces de ver que el estudiar actividades o estudiar relaciones funcionales son cosas muy distintas?
¿Somos capaces de ver que si estudiamos “relaciones” las implicaciones son muy muy diferentes?
Sinceramente para mí no es una cuestión de “mi” vértigo. Pasar como pasé múltiples años como fiel conductista Skinneriano y seguir su máxima de “cambia y estate preparado para cambiar” fue y es para mí su frase más atrayente y acertada. En base a ello tengo la tranquilidad de saber que el miedo al vértigo quizá se le pueda atribuir a otro.
Un saludo cordial
Hola Vicente,
Que podamos dividir el comportamiento en “operante” y “respondiente” es una cuestión que viene de las contingencias de refuerzo ontogenéticas y filogenéticas que hacen que todo organismo se comporte. Si los estímulos (discriminativos) preceden a la conducta y los reforzadores (estímulos) la suceden es cuestión de la historia onto y filogenética del organismo en cuestión y de su especie. Y es acá donde Skinner y Darwin complementan la estrecha relación entre la psicología y la biología.
A veces la discriminación entre operante y respondiente no es muy precisa, ya que muchas respondientes al producir cambios mantenidos en el ambiente se combierten en operantes, pero no viceversa.
Jorge,
“Como analista de conducta que me considero, no estudio la actividad de nadar. Para mí eso no es conducta. Es una respuesta como pueda ser otra.”
Jorge, si no estudias la actividad de nadar por considerarla como no conductual, sino como “respuesta”, tampoco podrás estudiar el bajo rendimiento académico de un estudiante, ni la angustia de una madre que ha perdido un hijo, ni porqué un trabajador “decide” no ir a trabajar. Esas también serán respuestas como puedan ser otras.
Ya que te defines como analista de conducta, ¿qué es lo que estudias? ¿la “mente”?
Es conveniente que entrevistes a un nadador para que te describa QUE HACE cuando nada, y cuales serán las contingencias de refuerzo bajo las cuales “nadar” es una función.
Será que soy estudiante de tercero y estoy un poco tirando a muy verde todavía, pero ¿un organismo cualquiera que emite respuestas no se está comportando, y por tanto emitiendo conductas?. Es una pregunta sin ningún tipo de segundas a Jorge Campos, yo creía por lo poco que sé que emitir respuestas = conducta.
Saludos.
Creo, desde mis conocimientos sobre AEC y ACA, que definir conducta como todo lo que un organismo hace es una defición demasiado amplia, que abarca determinadas cosas que pertenecen a otros ámbitos de estudio (biología, por ejemplo). El problema que yo veo es que quizá hablar de conducta como todo lo que un organismo hace en un contexto también se quede corta, puesto que siempre que durmamos, lo haremos en un contexto, y siempre que respiremos también, y ambas son funciones biológicas necesarias para la supervivencia que yo no siempre las consideraría conducta… Me explico: el dormir como actividad biológica puede “convertirse” (no es la palabra más adecuada pero ahora mismo no se me ocurre otra) en una conducta de interés para el estudio psicológico en el momento en que el ambiente y el dormir adquieren una relación. ¿Cómo se podría matizar eso en una definición sobre conducta? ¿”Todo lo que un organismo hace en un contexto que implica una relación funcional entre ambas partes”?
¿Conducta= ”Todo lo que un organismo hace en un contexto que implica una relación funcional entre ambas partes”?
“La tasa respiratoria se altera por la mayor o menor riqueza de óxigeno en el aire”.
“La tasa respiratoria se altera en el amante por la mayor o menor cercanía de su amada”.
En ambos casos tenemos a un organismo “haciendo algo en un determinado contexto que implica una relación funcional con el mismo”, siguiendo la definición que propone Mentxu. Creo que hasta los más conspicuos colegas del área de psicobiología estarían de acuerdo en que la primera descripción no es una actividad psicológica y la segunda sí. Evidentemente, el amante que ansía la llegada de su amada necesita tener, entre otras cosas, un aparato respiratorio que responda de determinada manera a los estímulos condicionados para poder manifestar conductualmente su amor, asi como un sistema nervioso susceptible de condicionamiento pavloviano. .
¿No habría que restringir lo psicológico a las relaciones funcionales organismo-medio seleccionadas en la ontogenia?.
¿Acaso las otras relaciones -aquellas que se construyeron durante la selección natural- no pertenecen al ámbito, lógica, lenguaje e intereses del nivel de análisis biológico?.
Hola Santiago,
¿Por qué las relaciones funcionales organismo-medio seleccionadas en la filogenia no pueden ser estudiadas por la psicología científica?
No leo más que diferencias entre lo que es conducta. Si entre los conductistas no hay acuerdo sobre lo que “conducta” ¿cuál es el lenguaje común dentro del conductismo para entenderse y aplicarlo terapéuticamente?.
Hola,
Creo que tenemos razones de sobra para pensar que una definición de lo que es conducta (o de cualquier otra cosa) que apele a un referente externo ideal e inmutable no va a encajar con los presupuestos del AEC. En ese sentido, sería más coherente hacer un análisis funcional. Siguiendo a Skinner (1945)
“La pregunta: «¿Qué es longitud?» sería contestada de manera más satisfactoria enumerando las circunstancias en que se emite la respuesta «longitud» o, mejor aún, dando una descripción general de tales circunstancias. Si se revelan dos conjuntos totalmente separados de circunstancias hay entonces dos respuestas que tienen la forma «longitud», ya que una clase de respuesta verbal no está definida solamente por la forma fonética, sino por sus relaciones funcionales”
En el caso de “conducta” creo que hay al menos dos conjuntos de circunstancias separados en los que la emitimos los analistas del comportamiento: una como sinónimo de respuesta, es decir como tacto relacionado con las características cuantitativas o cualitativas de una actividad del organismo aislada del contexto; Y otra como tacto de una relación funcional entre eventos ambientales y respuestas de un organismo.
Por ejemplo, en ocasiones hablamos indistintamente de la respuesta de picoteo y de la conducta de picoteo. Sin embargo, siendo la respuesta la misma, la conducta puede ser muy diferente (ej. respondiente en automoldeamiento y operante en una discriminación condicional).
En la línea de lo que dice Jorge, si lo he entendido bien, deberíamos restringir su uso a la segunda acepción si queremos ser coherentes con la tradición del AEC.
Sin embargo, ahí no acaban los problemas de uso. Otra fuente de confusión de variables de control para el uso de la palabra conducta es su uso en contextos biológicos y psicológicos. Probablemente esto se debe a motivos históricos en el desarrollo entrelazado de la biología y la psicología, pero lo cierto es que el término se ha utilizado de forma poco precisa por ambas disciplinas. Quizás la primera acepción, como sinónimo de “respuesta” está más ligada a la biología por su organocentrismo; pero como no hay un uso sistemático en ninguna de las ciencias, la confusión está servida.
Además, como apunta Santiago con el ejemplo de la tasa cardíaca, incluso cuando lo que consideramos son relaciones funcionales, éstas se pueden dar tanto en el nivel de análisis biológico como en el psicológico (al menos). La confusión aquí, creo modestamente, es pretender que “conducta” (o cualquier otra cosa) es un concepto platónico independiente del sujeto que lo usa, que describe de forma inalterable un estado de las cosas, y que pertenece a priori a un nivel de análisis y no a otro. Su “significado” depende del contexto en que lo usemos. El problema es que, con la misma topografía, tenemos una palabra que se utiliza en el lenguaje cotidiano, en biología y en psicología (además de en otras ciencias). En lugar de tener aislado un tacto absolutamente abstracto (es decir, desvinculado de toda característica incidental) como hacen todas las ciencias respetables al definir su objeto de estudio.
Excelente análisis Jesús.
Pedro, no te preocupes, aunque los conductistas discutimos y debatimos sobre el sentido de los términos que usamos, sabemos, la mayoría de nosotros, en que aspectos coincidimos y en cuales no. Es decir, yo puedo discrepar de ti en que uses la palabra “camión” para referirte a una furgoneta, y no por ello, no saber discriminar un camión de una furgoneta, o saber aparcar los dos vehículos. Quiero decir que una discrepancia en la conceptualización no tiene porqué ser acompañada de una discrepancia en el abordaje práctico de un problema. Ni lo contrario: puedes estar conceptualmente de acuerdo con alguien y discrepar en el abordaje de un problema concreto. Por otra parte, la ausencia de debate no es igual a acuerdo. En muchas otras tradiciones psicológicas no se debaten los términos (es una manía sana cuestionar todo desde la base, tal como nos enseñó Watson) porque existe un amplisimo consenso…en que cada uno use los términos a su antojo. El buen rollete de las palabras vacías.
Finalmente Eduardo, creo que la psicología tiene por objeto de estudio “lo psicológico” y creo que lo psicológico (a diferencia de lo biológico y de lo sociologico) es aquello que nos hace “individuos”. El proceso de individualizacion evidentemente viene determinado por la interacción de los genes y del aprendizaje. Yo dejaría a los genes para los especialistas en genética. Yo dejaría el cerebro en manos del neurólogo. Pero como psicólogo, aceptando que los temas anteriores son de un extraordinario interés, creo que lo específico de mi objeto de estudio son las relaciones entre la historia personal del individuo (sea persona o rata o paloma) y lo que hace ahora (y lo que pueda hacer en el futuro). Por ejemplo, como psicólogo me interesan las relaciones mas o menos complejas que pudieran darse entre sonidos, luces y comida en la vida de cada perro de Pavlov. Las relaciones entre la comida y la salivación, siendo necesaria para explicar la salivación condicionada (respuesta “psicológica”), creo que no es objeto de mi estudio (debe ser un biólogo quien me diga como evolucionaron los seres vivos hasta tener un aparato digestivo que incorporara glándulas salivares..aquello que diferencia a un grupo de organismos de otros grupos). Por lo demás, la idea no es mia. Creo que es de Kantor. Y el concepto de “desligamiento funcional” de Ribes muy aclaratorio para entender esto.
¿Cómo estás Santiago?
Exactamente, tal es el objeto de estudio de la psicología científica: las relaciones establecidas (o por establecerse) entre un organismo y su ambiente. Pero no le dejes tanto el cerebro a manos del neurólogo, ni a los geneticistas el papel de los genes, porque a veces se ponen medio “videntes” cuando dicen que una persona es agresiva porque tiene “irritabilidad cerebral” o porque en el cromosoma 14 hay gen “anómalo”. Tanto los genes anómalos como las irritabilidades cerebrales, para un psicólogo conductual, podrían tener especial significación… y no se trata de intrusismo de parte del psicólogo, solo supone la consecución posible de más variables independientes asociadas al comportamiento, v.g. agresivo.
Quisiera agragar a todo lo antes dicho, que muchas veces se nos olvida referirnos a lo que Skinner llamó la unidad de análisis para especificar lo que hace un analista de laconducta. El análisis de la conducta toma su nombre justo de la necesidad de dividir o separar eso que llamamos conducta de un organismo. No podemos tratar con toda su conducta a la vez. Tenemos que analizarla, es decir dividirla en partes. De ahí el término respuesta como una parte representativa del universo conductual de un organismo. Y si hacemos eso con la conducta tenemos que hacerlo también del lado del ambiente. El término estímulo corresponde a la división (análisis) que se hay que hacer con el ambiente ya que tampoco podemos estudiarlo a todo a la vez. Todo esto tiene sentido si creemos en la premisa fundamental, es decir: que la conducta esta en función del ambiente. En otras palabras, no podemos hablar de conducta sino hablamos del ambiente. Ahora se habla del contexto para sustituir el término ambiente. Nosotros no estudiamos el contexto. Si acaso estudiamos aquellas partes del contexto que asumimos ejercen o pueden ejercer alguna función sobre la conducta. Es el tipo de relaciones funcionales que nos interesan. La tasa cardíaca puede ser de nuestro interés como cuando Schoenfeld mediante el condicionamiento estableció diferencias en la duración de la sístoles y diástoles para demostrar que aun la respuesta cardíaca o latido del corazón puede ser separada en dos respuestas claramente diferenciadas.
Y ese es el otro punto que creo que también se nos olvida muchas veces. Considerar el tamaño de la unidad de análisis.
¿Casarse es una conducta que deba analizarse de la misma manera que los picotazos de una paloma a una tecla bajo un programa de reforzamiento? La pertinencia empírica y las demandas sociales nos imponen restricciones que lógicamente debemos considerar en nuestros estudios. Un día Skinner escribió que nadie había estudiado la trayectoria del vuelo de una mosca, la única razón es que hasta la fecha a nadie le había interesado saberlo. En eso Skinner desde 1938 siempre fue muy claro, que extrapole quien quiera refiriéndose al sistema expuesto en Conducta de los organismos basado en los datos obtenidos con ratas de laboratorio. En resumen, para nosotros no hay conducta sin ambiente (respuesta sin estímulo) y el análisis de las relaciones funcionales que se establecen entre la conducta y el ambiente son nuestro objeto de estudio. Podemos usar otros términos como actividad o contexto, pero sin olvidar el significado de los términos originales. Para eso, no es mala idea releer al Skinner de los años 30. En muchos casos vamos a encontrar que….como decía un amigo y colega…es poesía pura!!!!
Un saludo para todos
El problema que citas, Eduardo, es que el neurólogo o el biólogo dan el salto al nivel psicológico….y claro desbarran, porque ni la “irritabilidad cerebral” ni el “gen anómalo” que usan, en tu ejemplo, como explicación de una determinada conducta, han sido analizados, observados o medidos con las herramientas propias de su nivel de análisis, sino que son simples hipótesis “ad hoc”, fantasmas conceptuales mediadores. Incluso cuando se sabe bien que alteración genética tiene el individuo (por ejemplo la célebre trisomía del cromosoma 21 de los sujetos con síndrome de Down) nadie ha sido capaz aun de explicar exactamente qué es lo que funciona mal en el cerebro. Hoy sigue siendo verdad que el mejor “tratamiento” de personas con ese síndrome es una intensiva y temprana atención a la planificación de los aprendizajes (la mal llamada “estimulación precoz”: es decir…psicología). Lo malo, lo verdaderamente irritante, es que la propia psicología con su desbordante imaginación y falta de austeridad conceptual, provee de numerosos fantasmas a los biólogos y neurólogos que, como desesperados, tratan de buscar “las bases biológicas de un concepto teórico”. Y para que un concepto teórico tenga corpus material….se requiere algo más que voluntad y empeño.
Santiago,
Totalmente de acuerdo contigo Santiago. Me acuerdo mucho de aquello de las ficciones explicativas a las que tanto se refirió Skinner: la mente, el sistema nervioso central y el sistema nervioso “conceptual” (lo que conocemos hoy cognoscitivismo). El salto de nivel descriptivo parece algo muy común es estos días; ya están encontrando genes para la homosexualidad, la conducta “moralista” o la eyaculación precoz. Y parece que la residencia de la mente, dentro del cerebro, sigue tan campante como cuando Descartes decía que estaba en la glándula pineal.
Una vez le pregunté a un neurólogo qué veía en una tomografía computarizada del cerebro, y me dijo: “los procesos mentales”.
Es verdad lo que dices sobre la desbordante imaginación que aporta la psicología (yo añadiría “no científica”) a los biólogos y neurólogos. Pero como respuesta tenemos el AEC y el ACA para proveer desbordante EXPERIMENTACIÓN a todas las ciencias.
El análisis conceptual es una conducta de resolución de problemas que permite formular conceptos cada vez más precisos y efectivos, como las distinciones que fueron apareciendo aquí (entre respuesta y relación funcional, entre nivel psicológico y biológico, entre el concepto usado por analistas de conducta y el concepto usado por otros hablantes), que yo creo que son propuestas compatibles. Harzem y Miles propusieron (en Conceptual issues in operant psychology) 3 técnicas para clarificar los conceptos: el principio polar, el caso paradigmático, e identificar implicaciones indeseables. El principio polar consiste en identificar qué se incluye y qué se excluye en la aplicación de cada concepto. El caso paradigmático consiste en describir los casos típicos en los cuales el concepto se aplica correctamente. La identificación de implicaciones indeseables consiste en señalar ejemplos en los cuales la definición incluye casos que sería más razonable excluir del concepto, o excluye casos que sería más razonable incluir en el concepto. En el comentario de Santiago se pueden ejemplificar las 3 técnicas: la definición “Todo lo que un organismo hace en un contexto que implica una relación funcional entre ambas partes” tiene la implicación de incluir el caso “La tasa respiratoria se altera por la mayor o menor riqueza de óxigeno en el aire”. Santiago considera deseable excluir del concepto ese caso (principio polar), manteniendo la inclusión del caso paradigmático (“La tasa respiratoria se altera en el amante por la mayor o menor cercanía de su amada”). Otra alternativa sería permitir que ambos casos se incluyan en la definición, pero distinguir subtipos en las relaciones funcionales (nivel psicológico y nivel biológico).
Otra cuestión que me parece importante en el análisis conceptual es identificar ejemplos concretos para apoyar las afirmaciones. Por ejemplo, alguien mencionó que “soñar es conducta”, pero ¿cuáles son los ejemplos concretos de AEC o ACA de esa conducta? Hasta donde conozco, soñar sólo ha sido objeto de especulación teórica (e.g. Dixon y Hayes, 1999), pero no de AEC o ACA. Esto se suma a que, fuera de la comunidad analítico-conductual, el concepto ordinario de “conducta” no incluye como caso a “soñar” (si alguien lo duda, puede explorar empíricamente esta cuestión: cómo usan el concepto “conducta” las personas que no han recibido ninguna formación en psicología). Si esto es correcto, la afirmación debería ser más humilde: es parte de la propuesta del conductismo radical incluir la investigación de la conducta de soñar, pero no se ha hecho aún. Como dije antes, creo que no hay que bajar los estándares de escepticismo al tratar estas cuestiones.
Contestando a Pedro en su pregunta:
¿cuál es el lenguaje común dentro del conductismo para entenderse y aplicarlo terapéuticamente?.
Lo cierto es que no hace falta un lenguaje común para que las terapias funcionen. Es más, un mismo fenónemo puede ser encajado en diferentes visiones: psicoanalítica, cognitiva, conductual, etc.
Si nos referimos a la actuación terapeutica y su efecto, hay que tener en cuenta que hay factores muy importantes que inciden en nuestra apreciación de la bondad de una terapia. El mero paso del tiempo, en terapia generalista es un poderoso “analgésico” que hará casi cualquier terapia buena. El etiquetaje por su parte hace que podamos afirmar que la terapia tal o cual funciona pero no en tal o cual caso debido a que la persona es “autista severa” o similar.
Conviene no olvidar los casos de serendipia, un gramo o dos de “sentido común”, o relacionado con la serendipia, los resultado positivos que ponen a los terapeutas bajo programas de refuerzo variable (sonó la flauta por casualidad) lo cual refuerza los tratamientos inadecuados.
Volviendo al lenguaje, nos entendemos porque al igual que con un “cliente” o un “paciente” traducimos su lenguaje hacia nuestro lenguaje de actuación, así mismo hacemos entre nosotros.
Así por ejemplo, un término como “autismo” se traduce en términos conductuales por “conductas autistas” el cual puede ser re-traducido en “respuestas inadaptadas” o desde ahí a “relaciones conductuales sobre las que actuar”.
Sí es claro que hablar de conductas como objeto de estudio el cual consiste según algunos en lo que hace el organismo tiene poco que ver con posiciones funcionales.
Así y volviendo al tema del autismo tenemos “conductistas de libro” y “analistas de conducta”. Las diferencias son enormes y así se está demostrando cada día.
Y hablando de estos temas,
recientemente acabamos de publicar en nuestra web un nuevo libro de Julio Varela que trata con exquisito detalle las nociones conceptuales.
Lo podéis ver aquí:
http://autismoaba.org/contenido/conceptos-b%C3%A1sicos-del-interconductismo
Vuestros comentarios en cada capítulo son bienvenidos.
Un saludo,
Jorge Campo
http://autismoaba.org
A los pacientes/clientes de ACA nos parece que la conducta que nos interesa en este área es, cualquier “acción”/respuesta de un organismo viviente que se pueda modificar o manipular.
Saludos
Para Jorge Campo
Me refería al lenguaje dentro de la “familia” conductista. Ni que decir tiene la diferencia entre los distintos modelos psicológicos. Cuando está tan disgregado el lenguaje, se crean “ghetos” epistemológicos irreconciliables con otras posturas, llegando a deslegitimarlas, a partir de supuesta superioridad “científica” de cada modelo. Hay ejemplos concretos de lenguajes “disgregados”: condicionamiento clásico, operante, conductismo metodológico, modelo de Kantor, terapia de aceptación y compromiso, marcos relacionales, psicoterapia analitico funcional, terapia de activación…., dentro del modelo conductual. ¿Hay un lenguaje común?. ¿Por qué no se tiende a unificar los modelos?. Pienso que cada modelo son “pequeñas verdades”, y nunca verdades “absolutas”, por lo que, terapéuticamente, hay, que echar mano de otros recursos terapéuticos. Fíjate en el modelo médico: existe un lenguaje común (no hay distintos “modelos” de interpretar la enfermedad), dos modelos de abordaje terapéutico: homeopático y alopático. Las luchas entre “escuelas” no hace avanzar la psicología, en general, y sólo “avanza” en el modelo concreto de visión de los mecanismos psicológicos que subyacen en el ser humano. Pero cada “verdad” es una verdad a medias.
Pedro:
Creo que te sobra razón. La creación de “ghetos” epistemológicos dentro de la misma familia de la psicología científica ha traido muchos problemas, pero también abundantes debates sin los cuales sería muy difícil el crecimiento de la ciencia del comportamiento. Quizás en la física o en la matemática no existen tantas voces disímiles de las diversas teorías que sustentan a estas ciencias, pero si consideramos a la nuestra (la psicología científica) como la que tiene un objeto de estudio común (la conducta y sus relaciones con el medio) que hace abstracción de lo mental, lo “conceptual” y lo neurológico, entonces las discusiones no deberían ser de otra índole que puramente semántica. Así deberíamos ponernos de acuerdo en cuanto a lo que queremos decir por “conducta”, “modificación”, “control”, etc, etc, etc,.y tratar de llegar a una especie de consenso semántico. Así, lo que entiende un físico ruso por “gravedad” no es muy diferente de lo que entiende uno chino, o lo que interpreta un matemático inglés por “teorema” en relación a como lo hace uno español.
Si por algo se caracteriza toda ciencia es por su claridad conceptual, su rigidez metodológica y su profundidad epistemológica, entonces ¿por qué no darle a la psicología un intento de unificación en torno al desarrollo de estas tres variables? Se me ocurre algo así como lo que hacía Mario Bunge en cuanto a la diferenciación entre lo “científico” y lo “no científico”.
Yo no creo que la lucha entre escuelas no haga avanzar a la psicología, esta ciencia avanza por sí misma cada día independientemente de los pareceres de cada “gurú”. El pleno desarrollo del AEC no está condicionado a los dogmas de fe impuestos por algunos “ideólogos” del conductismo, por ejemplo.
Hola Nuria,
El concepto de “conducta” que describes es uno de los más respetados hoy en día por muchos investigadores y teóricos del comportamiento: “cualquier “acción”/respuesta de un organismo viviente que se pueda modificar o manipular”. Nada más heurístico y con toda la simplicidad que la profundidad científica exige… pero también pueden haber “acciones/respuestas” dificilmente modificables o manipulables y es entonces cuando entra en juego lo que Skinner definía como accesibilidad al comportamiento y a las variables de las que es función… para “ver” los microbios es necesario un microscopio, para observar, describir y explicar el comportamiento es necesaria una ciencia que sea capaz de demostrar conceptual y experimentalmente cada afirmación o sistemas de afirmaciones (hipótesis) que se plantea; y para mí una de las más importantes es el AEC.
Saludos.
[...] Y ahora viene la gran pregunta ¿qué es conducta? creo que la mejor respuesta es la siguiente: cualquier conducta de un organismo que se pueda cambiar (para ver más visitad el debate de savecc). [...]
También puedes definir “conducta” como todo lo que hace un organismo para responder a las exigencias de su medio, entendiendo como ” medio ” cualquier hecho del universo capaz de afectar al organismo.
Quizás esa definición de conducta no responda solo al nivel de análisis de la psicología. Dado que las respuestas fisiológicas también se hacen como exigencia al medio (desde respirar hasta cualquier otra cosa).
Las respuestas, en principio, ni son psicológicas, ni son fisiológicas… ni son nadas. Si son algo es susceptibles de estudio desde un determinado nivel de análisis. En psicología podemos estudiar la respiración como parte de pre-requisitos terapéuticos, podemos analizar el hecho de que contegamos la respiración en una sala con mucho humo, podemos incluso montar un concurso sobre quién hace más respiraciones por minuto para ganar un premio; en fisiología pueden estudiar los organos encargados de la respiración o la manera en la que la calidad del aire influye en la composición de nuestra sangre; en química estudiarán los cambios que a nivel molecular se producen en los alveolos; se me ocurre que en economía podrían estudiar el gasto en bombonas de oxígeno que representan los enfermos con problemas respiratorios y los abogados lo que implica que impidamos con una media alrededor del cuello que alguien consiga respirar…. En definitiva, si hay un concepto clave para entendar la manera en la que se hace ciencia, ése es el de los niveles de análisis. La naturaleza no está parcelada para que nos la dividamos. Cada disciplina tiene herramientas que harán que nos acercamos a la naturaleza con unos objetivos diferentes. Por supuesto que habrá fronteras difusas y colaboraciones necesarias, pero no porque un hecho sea “de una disciplina”, sino porque lo es de varias.
Exactamente. También las “respuestas fisiológicas” son respuestas, por lo tanto susceptibles de análisis conductual. De ahí la amplitud de la psicología científica. ¿No puede ser objeto de análisis psicológico las variaciones de la frecuencia respiratoria de un organismo?. Si por “cualquier otra cosa” podemos entender a un conjunto de respuestas (o a alguna aislada) también podrá aplicarse, en su contexto, el análisis funcional y/o experimental del comportamiento.
Es por esto que la psicología científica tiene implicaciones en otras áreas del conocimiento, como la medicina, la física, la química, etc, etc.
Yo creo que a Skinner le importaba poco el nivel de análisis “extrapsicológico” cuando investigó el síndrome de activación, lo que hoy llamamos “stress”.
El asuno está en clarificar el objeto de estudio de la psicología que no es otro que la conducta (cualquiera de sus formas) y sus vinculaciones con el medio.
Hola Andrés,
¿Cuál es el nivel de análisis donde se postula que “Las respuestas, en principio, ni son psicológicas, ni son fisiológicas… ni son nadas.”?
Los niveles de análisis, o descriptivos, son las áreas en que la ciencia divide el conocimiento en base a cada objeto de estudio particular. Y eso es producto del COMPORTAMIENTO HUMANO que no es otra cosa que el objeto elemental de análisis de la ciencia de la conducta.
¿Cuál sería tu definición de conducta?
La idea que quería defender en el comentario 32 era que los fenómenos no son privativos de ningún nivel de análisis, sino que cada disciplina puede estudiarlos haciendo hincapié en unos aspectos u otros. Por otra parte, un criterio fundamental para dilucidar cuál es el nivel más adecuado en cada caso creo que tiene que ver fundamentalmente con la capacidad de control que cada nivel provea sobre el fenómeno en cuestión.
Sobre mi definición de conducta, teniendo en cuenta que inicié el debate de este aguijón conductual, tendría que remitirme al comienzo de la cadena … completando así este anillo conductual.
Hola Andrés,
Entonces reiteras que el término “conducta” se refiere a cualquier actividad que realice un organismo. Independientemente de lo que entendamos por “actividad”. De acuerdo.
Además introduces un elemento de particular importancia: capacidad de control. Es decir, el manejo efectivo de las variables de las que toda conducta (o actividad) es función. Así, ¿cuáles serán las variables que controlan el comportamiento catatónico, el onírico o el de nadar? Es cuestión de hacer la esencia de la ciencia: investigar…
Yo creo entender del comentario de Andrés que cualquier disciplina puede estudiar cualquier hecho (el ha puesto ejemplos de varias disciplinas estudiando el mismo: la respiración)… el tema es que cada una tiene que elegir bien cual va a ser su forma de abordarlo…
Lo que es de poca vergüenza es que en primero tengamos que estudiar (entre otras cosas) los mecanismos de duplicación de los genes!!: estudio de las personas, lo que a nosotros nos interesa, pero desde una perspectiva que me da a mí que, si yo alguna vez ejerciera de clínico (que algún Dios me libre) no creo que me diese por hacerle la prueba del ADN para ver si sus padres tienen genes receptivos o dominantes de ciertas enfermedades. Eso que lo haga un médico, que seguro que lo hará mejor que yo y que todos los que estamos aquí (ahora me contesta dr. House y quedo fatal)
Hola Álvaro,
¿Quién es el “dr. House”?
Es verdad, cualquier disciplina científica podrá estudiar cualquier hecho o fenómeno que se dé en la naturaleza y su forma de abordarlo dependerá de su método y epistemología.
Lo que no entiendo es que sea de “poca vergüenza” (para el psicólogo) el estudio de la genética de las personas, a menos que tengas algún interés prejuicioso en cuanto a esa área de la ciencia.
Creo que el analista conductual (infiero que “todos los que estamos aquí “) debe estar al tanto de lo que sucede con el comportamiento visto desde diferentes ángulos o niveles descriptivos. Es por esto que la psicología científica es una rama bien importante de la biología (el estudio de la vida), la cual abarca diferentes disciplinas interrelacionadas.
Pienso que dependerá del área psicológica en la que te desempeñes si se le podrá exigir al psicólogo que se interese por la existencia de genes “receptivos” o dominantes asociados a determinados patrones conductuales patológicos. Cuestión de oficio.
Hola Eduardo,
no hacía referencia a nadie en concreto con dr. House, me refería al de la serie de la fox. El tema que yo adjetivo como de poca vergüenza lo digo porque entonces ¿ellos también deben estudiar Análisis de la Conducta? ¿y deben estudiar también el resto de psicologías (cognitiva, psicoanálisis, etc)?. Me refiero a que el que mucho abarca poco aprieta, y a la psicología académica cualquier día se le dislocan los hombros de tanto abarcar.
Ironías a parte, ¿es tan fundamental en la práctica el conocimiento de psicobiología o neuropsicología o lo que sea, que ha de haber más asignaturas obligatorioas de ello que de AEC? ¿o es algo tan especializado y para tan pocos que el número de asignaturas debería bajar considerablemente? esa es mi cuestión.
En serio… ¿qué os pasa con la psicobiología? xD
A tu pregunta de si es tan fundamental en la práctica te contesto que… la psicología no es sólo práctica.
Y a lo de si la psicobiología es para tan pocos… puede que no sirva de mucho la comparación, pero la asignatura “psicobiología comparada” tiene casi el doble de alumnos que “psicología comparada”, o sea, que no parece que sea para tan pocos (aunque habrá mil factores más intervinientes) y aunque es verdad que psicología comparada es más bien cognitiva… eso los alumnos no lo saben hasta que no la cursan.
Estoy completamente de acuerdo en que debería haber más asignaturas obligatorias de Análisis de la Conducta (muchas más), pero no a costa de la neurociencia, es un conocimiento tan válido como el análisis funcional de la conducta, reducir la psicología al análisis de la conducta, como ya he dicho en alguna ocasión, me parece un error.
Hola Alexandra,
Todo comenzó con la pregunta “¿qué es conducta?”. La respuesta no es tan fácil como lo aparenta, y ahora menos con la aparición de las disciplinas híbridas como la psicobiología, la psiconeuroinmunología, la psicofísica, etc, etc.
¿Cuándo un estudio sobre lo que hacen los organismos deberá identificarse como algo “psico”, “biológico”, “neuro”, “inmuno” o “físico”?
Como dice un amigo mío, “la historia depende de quien eche el cuento”.
Es por eso que la formación del psicólogo de orientación científica deberá tener al menos nociones de otras disciplinas relacionadas directa e indirectamente con lo que hacen los organismos; es decir con el objeto básico de la psicología.
Tampoco creo que se trate de un reduccionismo de la psicología al análisis conductual, aunque se parte indiscutiblemente de él.
¿Cómo estás Álvaro?
Para el análisis experimental del comportamiento las relaciones funcionales (antes llamadas causales) entre eventos ambientales y conductuales son la base de su soporte epistemológico. En la práctica esto es de singular importancia, ya que todo comportamiento, por muy simple que lo parezca, está asociado a variables de diversa índole. Creo que la gran mayoría de las disciplinas científicas tienen alguna relación con la conducta de las personas… A veces “lo que sea” puede ser de trascendental importancia para el psicólogo en ejercicio.
Interesante debate. Si la Psicología es la ciencia de la conducta, y conducta es todo lo que hace un organismo ante cambios en el medio… ¿cómo se diferenciaría la Psicología de otras disciplinas científicas como la neurología, cardiología, etc…? Decía Nuria, que solo son de interés para la psicología las respuestas que se puedan modificar, pero se pueden modificar cientos de respuestas fisiológicas mediante procedimientos químicos, sociales, quirúrgicos, etc. por lo qué seguiría sin estar clara la definición de conducta de interés para la psicología.
Más tarde propuso alguien que las respuestas del organismo eran iguales para todas las disciplinas y que en unas interesaba un nivel de análisis y en otras otro nivel. Sin duda es mucho más aclaratorio pero deja una incógnita: ¿cómo definimos el nivel de análisis psicológico? ¿Dónde acaba y donde empieza el fisiológico o el social? ¿Qué es lo psicológico? Y así volveríamos a empezar en un bucle infinito…
Mi opinión es que definir psicología es imposible sin definir la propia “psique” y puesto que esta es hoy por hoy indefinible científicamente, no existe un campo de acción o un nivel de análisis “psicológico” distinguible del fisiológico o del social. Porque “psique” no es “conducta”, lo psicologico, no existe. Es una entelequia de otro siglo para dar un nombre colectivo a lo subjetivo, consciencia, emociones, etc. Cosas que son en realidad respuestas fisiológicas (conducta) complejisimas y que pueden descomponerse en miles de respuestas fisiológicas aun más esenciales, hasta llegar a respuestas fisiológicas carentes de toda relación con lo que llamaríamos emoción, recuerdo, etc. Por lo que lo “psicológico” no es más que la emergencia de una clase de respuestas fisiológicas de orden superior inabarcables por la fisiología actual. En ciencia debería primar la parsimonia, por lo que no hay necesidad de definir lo psicológico. La diferencia entre disciplinas está en los métodos y técnicas, y en la amplitud del fenómeno que se estudia, no en el fenómeno mismo. Por eso creo que el análisis de conducta es una rama de la Biología que emplea métodos, técnicas y enfoques propios. Como conclusión: habría que estudiar más biología en general y menos Freud, ya que de la primera por lo menos obtienes algo sólido y del segundo paja mental.
Hola chiquito,
ya que has hecho referencia a mi comentario, quizá se me ha entendido mal. Yo no he dicho: “que solo son de interés para la psicología las respuestas que se puedan modificar” , sino que: “A los pacientes/clientes de ACA nos parece que la conducta que nos interesa…” es la que podemos corregir, sustituir o modificar (como querais llamarlo).
Pues soy paciente y en verdad lo que me importa a mi y a otros pacientes es que se nos ayude modificando las conductas disruptivas o no adecuadas, que no nos cueste tanto dinero hacer sesiones, que la seguridad social disponga de analistas y grupos de terapeutas. En eso deberias centraros los estudiantes que por vocación quereis ayudar a nuestra mente, cómo hacerlo mas fácil en el futuro para que todos los que necesitemos un analista de conducta no tengamos que hipotecarnos.
Por cierto chiquito, estoy contigo y tu CONCLUSION (me parece a mi que hay mucho Freud suelto por ahí).
Un saludo,
Nuria
Hola chiquito,
Creo que has dado en el centro del problema: “Por eso creo que el análisis de conducta es una rama de la Biología que emplea métodos, técnicas y enfoques propios”. Es tan sencillo como eso, pero encuentro una contradicción cuando afirmas que no hay necesidad de definir lo psicológico; pienso que lo psicológico no es otra cosa que el estudio de las relaciones funcionales que un organismo establece con el ambiente y es esa la rama de la Biología que denominamos Psicología, sin entrar en los inventos ancentrales como la “mente”, la “psique” o los “mecanismos inconscientes” que para lo único que sirven es para reforzar un discurso ambiguo pero socialmente aceptable para un auditorio que no está interesado en el papel del medio como responsable del comportamiento. Acuérdate que los griegos inventaron la “mente” más para fines políticos que propiamente psicológicos.
Nuria, ya que eres paciente, no te angusties por lo costoso de los tratamientos ni por las complejidades epistemológicas; sencillamente cambia de psicólogo…
Saludos
Ufff… Eduardo,
que “sencillo” consejo me das, pero como muchos sabedores recomiendan, pediré opinión a otros expertos “solo por si acaso…”.
Un saludo,
Nuria
El concepto ha sido tergiversado hasta casi anularlo por el psicoanálisis, pero debe hacer referencia al movimiento de un organismo dentro de determinado marco de referencia.
Sólo quería dejar caer por aqui la mejor definición de “conducta” que he leído, de mano del Profesor Richard Malot,t de la Universidad de Michigan:
“Si un hombre muerto puede hacerlo, no es conducta. Si un hombre muerto NO puede hacerlo, ES conducta”.
Un saludo
Hola María,
Si esa es la mejor definición de conducta que has leído, no puedo imaginarme la peor. Se parece mucho a los galimatías que inventan los mentalistas y afines para oscurecer el análisis científico de un hecho bien concreto: EL COMPORTAMIENTO. Aunque a veces, para un patólogo (por ejemplo), un hombre muerto puede “hacer” muchas cosas, lo mismo que para un antropólogo…
Aunque algunos han “rozado” con sus disquisiciones sobre topografía y funcionalidad la noción de INTERACCIÓN individuo-ambiente como sinónimo de “conducta”, no lo veo por ninguna parte y eso me parece grave. Decir que conducta es “actividad de un organismo” a estas alturas ya sería anacrónico, desde mi punto de vista.
en respuesta a qué aspecto(s) del contexto, y 9) con qué características particulares (frecuencia, duración, intensidad, latencia) o 10) significaciones virtuales (reglas o normas convencionales), surgidas de esa combinación de factores, se produce.
Para mí la definición más avanzada de conducta es: interacción que comprende tanto factores biológicos como disposicionales (léase “afectivos” y “cognitivos”), y somaticos (o motores), pero siempre en relación con un entorno específico, sea físico, biológico o social. Operativamente la conducta se puede considerar en términos de interacción paramétrica funcional compleja: 1) qué se hace (y aquí incluyo lo abierto y lo encubierto, lo respondiente y/o lo operante), 2) cómo, 3) dónde, 4) cuándo, 5) con quién(es), 6) con qué, 7) para qué o
Creo que un foco de desarrollo conceptual para el conductismo es RE-PENSAR las cosas en términos de interacciones, dejando de lado los razonamientos lineales y mecanicistas que han provocado más de un malentendido, como por ejemplo aquello de “conducta observable” vs conducta “no observable”. Si hablamos de interacciones TODO lo psicológico es observable directa o indirectamente, responde a las mismas leyes y puede ser dimensionado, según la perspectiva, de manera molar o molecular.
Entonces, yendo a un punto que se ha discutido, “nadar” es una dimensión topográfica (movimiento o desplazamiento) de la conducta que, en sí misma, no es significativa para su estudio conductual, sólo es importante psicológicamente si se considera en función a los demás parámetros.
Creo que al ser declarado el comportamiento (independientemente de su complejidad) como función del medio no se está “rozando” con la noción de INTERACCIÓN; se está más bien concretando y definiendo tales eventos (los conductuales y los ambientales) como interdependientes y necesarios entre sí, “interactuantes” si cabe el término. El organismo modifica el medio con su conducta y, a su vez, aquel es modificado por el medio.
La noción de INTERACCIÓN (medio-comportamiento) no queda alterada, ni mucho menos puede ser calificada de “anacrónica” bajo el punto de vista skinneriano del conductismo, el cual no es una ciencia sino la filosofía que le sirve de base a un cuerpo de conocimientos y tecnología que sí lo es: el análisis experimental de la conducta. Lo que sí podríamos considerar como “mecanicista”, “anacrónico” o “lineal” serían posturas como la de Tolman, Güthrie, Hull y otros clasificados como metodológicos o “sistémicos”.
Dije lo de “rozando”, y lo mantengo, porque si se sostiene que la conducta es la misma interacción no se puede hablar de que “la conducta interactúa con el medio” pues sería un contrasentido, como dice Ribes. Eso es un circuito entre dos polos, no una interacción.
En otras palabras, no es lo mismo decir, p. ej, que “E afecta a R y R afecta a E”, que decir que E y R se relacionan entre sí. La definición de conducta desde un punto de vista interactivo incluye el medio e incluye la acción del organismo, no las separa, puesto que no hay acción que no presuponga el medio de alguna manera. Uno “piensa”, pero “en algo”, “actúa” pero “sobre algo”, “habla” pero “refiriendose a algo”. Ese “algo” y lo que uno “hace” o “dice” son una sola, no dos etapas.
No creo que la noción interacción ambiente-comportamiento separe sendos elementos; como el azúcar siendo diferente al agua en el que es disuelto. En todo caso las variables lingüísticas “en” y “con” no parecen descalificar mucho la idea del comportamiento como parte del funcionamiento ambiental. Skinner siempre fue muy claro: “El término ´ambiente´ se refiere a cualquier hecho del universo capaz de afectar al organismo. Sin embargo, parte del universo se encuentra dentro del organismo mismo. Por tanto, algunas variables independientes pueden estar relacionadas con la conducta de una manera única” (en Ciencia y Conducta Humana, Fontanella, pág.284). Aquí las palabras “afecta” y “relacionadas con” indican el carácter funcional o “interactivo” de esta concepción del comportamiento.